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ME DECIDO A HABLAR
Me decido a hablar
No pude ser jamás espejo de otra cara
Había en la mesa cuatro panes entonces
era todo reír guijarros y turrones
mientras mi madre lloraba la muerte de los trenes
Bebíamos del frío y de la lluvia
y no era poco mirarnos
o aprender de las caricias del trigo
sobre las frentes afiebradas
Las procesiones del Corpus
vestían sus pabilos de júbilo
y el altar nos llamaba al regocijo de ser fieles
No estabas
-no voy a hablar de pormenores-
La sombra hechizaba la maleza
y daba lo mismo ser piedad o furia
Pero aquella sombra de los cálices
no seríamos jamás
después
como nunca antes
Por eso ahora
que hace ciénagas que el viento
no puede desbebernos de la sangre
que hace cuatro imágenes
que el Cristo ha dejado de llorarnos
que hace tanto que mi lengua
no se pegotea a tu amor de hombre pasajero
apaguemos los cirios
que el luto del sagrario
se cubra de esperma para una creación nueva
que hable
que ningún perfil se arrobe de monedas que no serán pagadas
No hay redención posible
Seamos Judas otra vez
y ya nunca dejemos de mirarnos
Hartas de bondad las manos de los párrocos
hartos de llorar mis rodillas sin peso
comulgan con mis ojos a cuestas
Qué mejor ultraje
que cubrirme de tierra
y no resucitar
para que Dios se quede con las ganas
de: Abaco de Blasfemias
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